
Aunque existe plena conciencia sobre el peligro de manejar tras consumir alcohol, la influencia de ciertos medicamentos en la capacidad para conducir sigue siendo un tema poco atendido. La Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA) advierte que diversos fármacos —tanto de venta libre como con receta— pueden alterar el estado de alerta y la coordinación, elementos esenciales para una conducción segura.
Antes de ponerse al volante, es indispensable conocer cómo actúa el medicamento que se ha tomado. Algunos pueden no generar cambios perceptibles, mientras que otros provocan somnolencia, mareos o dificultades para concentrarse, efectos que pueden presentarse minutos después de la ingesta o prolongarse hasta el día siguiente.
Cómo afectan los medicamentos a la conducción
La capacidad para reaccionar ante una situación de riesgo puede verse disminuida por diversos efectos secundarios. Según la FDA, estos son algunos de los síntomas que pueden comprometer el manejo:
Somnolencia o sensación de letargo
Visión borrosa
Mareos
Movimientos lentos o poco coordinados
Desmayos
Dificultad para concentrarse
Náuseas
Nerviosismo o agitación
Estos efectos no solo ponen en peligro al conductor, sino también a otros ocupantes del vehículo y peatones. Debido a ello, numerosos fármacos incluyen advertencias que recomiendan evitar conducir o manejar maquinaria pesada durante varias horas tras su consumo.
Medicamentos que pueden afectar el manejo
Diversos tratamientos médicos pueden alterar la conciencia, los reflejos o el equilibrio. Entre ellos destacan:
Antipsicóticos
Anticonvulsivos
Estimulantes (como cafeína, efedrina y pseudoefedrina)
Medicamentos para controlar diarrea o vejiga hiperactiva
Tratamientos contra el mareo por movimiento
Relajantes musculares
Opioides y algunos jarabes para la tos con codeína o hidrocodona
Benzodiacepinas y otros medicamentos para la ansiedad
Antihistamínicos
Somníferos
Algunos antidepresivos
Medicamentos para resfriado y alergias que contienen antihistamínicos
Muchos de estos productos, especialmente los antihistamínicos y los relajantes musculares, pueden reducir notablemente la capacidad de respuesta, incluso cuando se consideran de uso común.
Qué hacer si necesitas conducir
Cuando una persona debe manejar regularmente y está bajo tratamiento, la FDA recomienda consultar al médico para:
Ajustar dosis
Modificar horarios de consumo
Evaluar alternativas con menos efectos secundarios
En el caso de medicamentos de venta libre, se deben seguir las indicaciones del empaque y evitar conducir al probar un medicamento por primera vez, ya que la reacción puede variar según el organismo.
La seguridad al volante no solo depende de evitar el alcohol; también implica entender cómo los medicamentos pueden influir en la capacidad de conducir. Informarse, leer etiquetas y consultar a un profesional puede marcar la diferencia entre un viaje seguro y un accidente. Antes de manejar, es vital conocer cómo reacciona el cuerpo a cada tratamiento.
