
Tragarse un chicle por accidente es una situación común que suele generar preocupación, especialmente por la creencia de que puede permanecer años en el cuerpo. Sin embargo, la evidencia médica indica que, en la mayoría de los casos, ingerir un chicle no representa un riesgo grave para la salud. Aun así, existen matices importantes sobre cómo lo procesa el organismo y en qué situaciones puede ser problemático.
El mito del chicle que permanece en el estómago
Una de las ideas más extendidas es que el chicle puede quedarse en el estómago durante años sin digerirse. Especialistas en gastroenterología aclaran que esto no es cierto. Aunque el chicle no se digiere por completo, el sistema digestivo está preparado para eliminarlo de forma natural.
El cuerpo no “almacena” el chicle; simplemente no puede descomponer algunos de sus componentes.
Qué ocurre en el sistema digestivo
El chicle está compuesto por una base gomosa sintética, edulcorantes, saborizantes y otros aditivos. La base no puede ser digerida por las enzimas humanas, pero el resto de los componentes sí se procesan normalmente.
Tras ser ingerido, el chicle sigue el mismo recorrido que otros alimentos:
- Pasa por el estómago sin descomponerse por completo.
- Avanza por el intestino junto con el resto del contenido digestivo.
- Es eliminado en las heces, generalmente en uno o pocos días.
Este proceso ocurre sin causar daño en la mayoría de las personas sanas.
¿Puede causar problemas de salud?
En casos aislados, tragar chicle puede generar complicaciones, pero esto suele ocurrir cuando se ingiere en grandes cantidades o de forma repetida, especialmente en niños pequeños. Algunos reportes médicos han documentado obstrucciones intestinales cuando el chicle se combina con otros objetos no digeribles o con estreñimiento severo.
En adultos, estas complicaciones son poco frecuentes y no se consideran un riesgo habitual.
Síntomas que podrían requerir atención médica
Aunque lo normal es que no ocurra nada, se recomienda consultar a un profesional de la salud si aparecen síntomas como:
- Dolor abdominal persistente.
- Dificultad para evacuar o estreñimiento prolongado.
- Náuseas o vómitos continuos.
- Distensión abdominal sin causa aparente.
Estos signos no son comunes tras tragar un solo chicle, pero pueden indicar un problema digestivo que debe evaluarse.
Qué recomiendan los especialistas
Los médicos coinciden en que tragarse un chicle de manera accidental no es motivo de alarma. La recomendación principal es evitar hacerlo de forma habitual y supervisar a los niños pequeños, quienes tienen mayor riesgo de ingerir objetos no digeribles.
Mantener una dieta con suficiente fibra y líquidos favorece el tránsito intestinal y ayuda a eliminar cualquier residuo sin dificultad.
Un incidente común, pero poco peligroso
Tragar un chicle por accidente no provoca que se quede en el cuerpo durante años ni causa daño inmediato en la mayoría de los casos. El organismo está preparado para expulsarlo de forma natural. No obstante, como ocurre con muchos mitos de salud, la clave está en la moderación y en prestar atención a síntomas inusuales que sí requieran valoración médica.
